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Agregado por el 16 16UTC Diciembre 16UTC 2016 en Prensa | 0 comments

Educarse, en Santa Fe

Educarse, en Santa Fe

 

Por Patricio Almeida Gentile

 

Muchas veces se afirma que la educación es la mejor herramienta para el desarrollo de un país, pero para lograr este objetivo no solo es necesario un presupuesto que cubra las necesidades de infraestructura, sino también tener un proyecto más amplio que implique enfocarse además en los diversos factores que influyen a la hora de tener una sociedad mejor educada.

Pero, ¿qué elementos explican el rendimiento de los alumnos y, por tanto, la calidad educativa? Se sabe que los principales factores de incidencia en el proceso de formación de los estudiantes se incluyen: características familiares y socioeconómicas, el nivel de estudios alcanzados por los padres, o la calidad del ambiente que rodea al estudiante. Como puede observarse de la lista, no toda reforma educativa, es necesariamente una reforma enfocada exclusivamente en la escuela: también interviene la familia.

En la mayor parte del siglo pasado, el objetivo de las familias de clase humilde era la de que sus hijos pudieran acceder a títulos universitarios. Por entonces, el sistema educativo argentino cumplía con esa finalidad de lograr el ansiado ascenso social (y que tan denostado fue por Eugenio Cambaceres, en su último libro). Sin embargo, en los últimos 40 años, la educación fue dejando de cumplir ese rol unificador de clases sociales y se convirtió cada vez más en un sistema desigual, dado que la brecha educativa se fue acrecentando. Con este resultado, hoy corremos el riesgo de que surja un nuevo elitismo -si no es que ya surgió- y que tan solo esté esperando a su propio Cambaceres.

Actualmente nuestra sociedad evidencia grandes problemas de índole educativa. Si bien se avanzó en lograr la obligatoriedad de la secundaria [Ley 26.206/06], los datos muestran que, a 10 años de su sanción, aproximadamente la mitad de los alumnos no concluyen sus estudios intermedios. No solo en términos cuantitativos se observan falencias, los resultados de los exámenes PISA y diversos controles que cada nivel de gobierno ejecuta, revelan que la calidad educativa tampoco es buena, y que hay mucho por mejorar en este aspecto.

Dada esta realidad es que, desde el Observatorio, nos propusimos participar en alguno de los ámbitos disponibles donde tener un mejor acercamiento al tema. Fue en este marco que hemos se decidió asistir a la Comisión de Educación y Cultura del Consejo Económico y Social [CEyS] de la Municipalidad de Rosario.

Entre los hechos más relevantes del año, el actual gobierno de la Provincia de Santa Fe informó que se encuentra en elaboración una Nueva Ley de Educación Provincial, que atañe al ámbito primario y secundario. Al respecto, la ministra de educación Dra. Claudia Balagué, participó en una de esas las reuniones para explicar las líneas generales de dicha iniciativa.

A nuestro parecer, el proyecto de ley todavía se encuentra en la etapa del ¿qué?, es decir, de los objetivos y metas a cumplir; pero sin registrarse aspectos relacionados al cómo cumplirlos. Acorde a lo anterior, la reforma educativa provincial gira sobre los siguientes ejes:

  • La escuela como institución social.
  • Calidad educativa.
  • Inclusión socioeducativa.

Con respecto al primer punto, la visión que se plantea es la de pensar a la escuela no solo como una institución aislada, sino integrada a la problemática de su propio territorio. Sin embargo, según datos de la Dirección General de Información y Evaluación Educativa [DGIyEE], se observa un diagnostico como punto de partida lejos del ideal. Actualmente en la Provincia de Santa Fe funcionan 1.815 escuelas primarias. Pero, a diferencia del nivel primario, la situación estructural del nivel secundario es muy diferente. La Provincia de Santa Fe cuenta solo con 869 establecimientos dedicados a tal fin. Es decir, una cantidad por debajo del 50% con respecto al nivel inicial.

Vale decir, que no se han hallado datos sobre la capacidad aúlica entre establecimientos primarios y secundarios. Bajo el supuesto de que -en promedio- dichas capacidades son semejantes, la diferencia es evidente: no parece existir capacidad real para absorber a todos los alumnos que terminan la primaria.

Si se analiza el segundo eje referido a la calidad educativa, según datos de la propia DGIyEE, se encuentran dos realidades muy distintas. Mientras que a nivel primario se observa una tasa de abandono y repitencia inferior 1%, a nivel secundario la tasa de repitencia crece a un promedio del 15% (analizando colegios públicos y privados) y la tasa de promoción es de un poco más del 70%. Por otra parte, si se toma solo establecimientos públicos es menor a ese porcentaje. Con respecto, al último eje no se disponen de datos que permitan aportar información al respecto.

Para finalizar, en la comisión se planteó también la idea de incorporar a Rosario en la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras [AICE]. La idea de Ciudad Educadora tiene como finalidad la construcción de una ciudadanía organizada y solidaria, capaz de convivir en la diferencia solucionando pacíficamente sus conflictos. Bajo esta idea es razón por la cual el municipio participo del festejo del “día internacional de la ciudad educadora”, el 30 de noviembre pasado, para lo cual se organizaron distintas actividades.